niños practicando taekwondoUna docena de niños vestidos de uniformes blancos forman líneas ordenadas a medida que practican la patada frontal. El Maestro Cho, con una sonrisa permanente, va hacia adelante y atrás, corrigiendo a los estudiantes.

Este pequeño dojang, o salón de práctica, localizado en el oeste de los Estados Unidos está al otro lado del océano de su patria, pero es aquí donde el legado espiritual de 5000 años del Hongik Ingan llega a la vida cada semana.

Los estudiantes del Maestro Cho saben que cuando ellos se inclinan antes de cruzar el umbral para entrar a clase, ellos están de acuerdo en acatar el código de ética, el cual es llamado “espíritu del Taekwondo” por el Maestro Cho. Cada acción y cada lectura inculca a los estudiantes este espíritu. Los estudiantes aprenden como golpear, bloquear patadas, y manejar la espuma y las armas plásticas; cada habilidad es una manifestación física de valores profundos conectados a la tradición del Taekwondo.

  • Yeh Wee: Cortesía.
  • Sung Shil: Integridad.
  • In Nae: Perseverancia.
  • Guk Gi: Autocontrol.
  • Beakjul Bool Gul: Espíritu Indomable.

Los estudiantes aprenden a incorporar estos valores mediante las relaciones que ellos construyen en el dojang.

Estos estudiantes no son sus hijos, pero hay una esencia familiar aquí. El Maestro Cho les enseña como respetarlo como profesor y actúa como la cabeza del clan de una familia extendida diversa. Ellos deben agradecerle e inclinarse al comienzo y al final de cada clase. Ellos escuchan atentamente y se dirigen a él como “Sr.” o sabanim. Él maneja la autoridad, pero también la responsabilidad de educar a los estudiantes para que se conviertan en maestros de ellos mismos y en héroes en sus comunidades.

Los miembros más antiguos del dojang aprenden que hay una conexión entre el Maestro Cho y el cinturón más bajo de los estudiantes. A ellos se les pide que sean las mejores expresiones del espíritu del Tae-Kwon-Do. Cuando el Maestro Cho da direcciones, ellos responden “si Sr.,” más rápido y alto que todos los demás. Incluso un niño cinturón rojo de 12 años está notablemente enfocado en mantener a sus estudiantes de cinturones más bajos en líneas rectas. El Maestro Cho espera a que estos líderes asistentes de clase expliquen el protocolo a los nuevos estudiantes, dirijan los ejercicios en pequeños grupos, y entrenen a los miembros más jóvenes de la forma correcta y con las habilidades básicas.

El concepto de comunidad en esta pequeña escuela es un poco diferente a una institución más grande. Mientras hay una jerarquía clara entre los estudiantes más antiguos y los nuevos, las posiciones están entrelazadas mediante un profundo sentido de respeto, responsabilidad e interconectividad, similar a la de una cultura de familia extendida. El crecimiento y el bienestar de cada estudiante está íntimamente conectado a la prosperidad colectiva de la escuela. El Maestro Cho motiva a que los estudiantes defiendan esta cultura en sus hogares y escuelas.

Guerrero Hwarang sobre un caballo blanco

Representación moderna de un Guerrero Hwarang de la Dinastía Silla. Foto del Museo de la Guerra de Corea.

La historia del Taekwondo existe desde los príncipes de las flores del Reino de Silla quienes entrenaron guerreros de otros reinos para que se convirtieran en defensores audaces de su país; los ejemplos más altos de las virtudes de su reino. Pasaron miles de años desde el período de los Tres Reinos de Corea, pero los aspectos del legado espiritual permanecen vivos en las queridas comunidades del Maestro Cho.

En su libro, El Sueño Coreano: Visión de una Corea Unificada, el Dr. Moon hace un llamado a la familia coreana global para redespertar ese rol central que la familia extendida coreana ha representado al heredar los valores y las virtudes del Hongik Ingan de una generación a la próxima. Así como la familia extendida adoptada por el Maestro Cho lo demuestra, la familia extendida coreana es una entidad poderosa que va más allá de cualquier barrera.

Quizás, podemos entender esta verdad incluso más allá de la zona desmilitarizada del paralelo 38 que actualmente divide las dos Coreas. En el despertar y al unir el pueblo dividido de Corea, esperamos crear una nación modelo que pueda traer la paz y beneficiar a toda la humanidad.

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